En Antiguo Cuscatlán, donde la ciudad se encuentra con la vegetación y el paisaje forma parte activa del entorno construido, surge Trévo Apartamentos, un proyecto de Inversiones Bolívar. Emplazado en un contexto donde lo urbano y lo natural conviven en proximidad, el proyecto se concibe como una propuesta que busca integrarse y dialogar con su entorno desde el diseño, dando origen a una pregunta esencial.

En Antiguo Cuscatlán, donde la ciudad se encuentra con la vegetación y el paisaje forma parte activa del entorno construido, surge Trévo Apartamentos, un proyecto de Inversiones Bolívar. Emplazado en un contexto donde lo urbano y lo natural conviven en proximidad, el proyecto se concibe como una propuesta que busca integrarse y dialogar con su entorno desde el diseño, dando origen a una pregunta esencial.

¿Y si la unión entre dos torres, como la de dos árboles que crecen juntos, fuera la base de una nueva manera de habitar en vertical?


Ubicado en Antiguo Cuscatlán, El Salvador, Trévo contempla 43,800 m² de diseño que dan forma a dos torres residenciales con 172 apartamentos. La propuesta redefine la vivienda vertical al concebirla como un sistema interconectado. Así, la arquitectura no solo se habita: entrelaza experiencias y encuentra su significado en la unión.


Unión viva: el principio de una nueva verticalidad


Un principio que la naturaleza ha perfeccionado: cuando dos árboles crecen en proximidad, no compiten. Se conectan, se tocan, se fusionan y comparten recursos, creando un sistema más sólido y resiliente. Este fenómeno tiene nombre inosculación y es precisamente la idea rectora que da origen a Trévo.

En el proyecto, la inosculación trasciende la metáfora y se convierte en fundamento. La unión no es un recurso compositivo, es la esencia del proyecto; una manera de concebir la arquitectura como vínculo, como tejido vivo, como estructura que encuentra su equilibrio en la relación.

Así como los árboles crecen de manera independiente pero encuentran mayor estabilidad al unirse, en Trévo cada torre mantiene su autonomía mientras se articula con espacios comunes que refuerzan la comunidad. La verticalidad no aísla; vincula.

Los recorridos y áreas compartidas no se entienden como complementos, sino como puntos de encuentro que estructuran la experiencia cotidiana, promoviendo interacción, comunidad y una relación constante con el entorno. De esta manera, la arquitectura traduce un principio natural en una nueva forma de habitar.


Una forma orgánica que respeta el paisaje


El terreno donde se emplaza Trévo es un espacio virgen, rodeado de vegetación densa y colindante con una reserva natural donde los árboles alcanzan alturas considerables. Diseñar en este contexto exigía una decisión clara: no competir con el paisaje, sino integrarse a él.

Por eso Trévo rompe con la ortogonalidad tradicional de la vivienda vertical. Sus fachadas se resuelven con líneas curvas y balcones envolventes que fluyen de piso a piso, generando un movimiento orgánico que dialoga con las formas libres de la naturaleza circundante.

Las coronas iluminadas en las alturas superiores, los volados escalonados y las terrazas cubiertas de vegetación completan una silueta que se percibe distinta según la hora del día, pero siempre en conversación con los árboles que la rodean. El resultado es una arquitectura que se comporta con la ligereza y la libertad del entorno natural que la acoge.


Un programa pensado para conectar


En el corazón del proyecto, las dos torres se articulan a través de una plataforma común donde el programa social encuentra su lugar. Lobby, salón social, coworking, gimnasio, piscina, roof kitchen, playground y senderos conforman un ecosistema de amenidades pensadas no como servicios independientes, sino como los puntos donde la inosculación se vuelve experiencia cotidiana.

Los apartamentos se distribuyen en cuatro tipologías Studio (1 habitación), Duet (2 habitaciones), Tres y Grand (3 habitaciones) permitiendo que distintas etapas de vida convivan bajo un mismo sistema arquitectónico. Desde el joven profesional que busca su primer hogar hasta la familia que necesita más espacio, Trévo ofrece 86 apartamentos por torre con variantes que responden a formas diversas de habitar, sin fragmentar la comunidad.

Los senderos, la vegetación integrada en balcones y terrazas, y la conexión visual constante con la reserva natural circundante refuerzan la idea de que la naturaleza no es un fondo decorativo, sino un habitante más del proyecto.


Cuando la arquitectura aprende de los árboles


Trévo no es solo un desarrollo residencial: es una propuesta sobre cómo la vivienda vertical puede aprender de la naturaleza para reinventar la manera de habitar en comunidad. Al traducir el fenómeno de la inosculación en principio arquitectónico, el proyecto demuestra que la densidad y el respeto por el paisaje no son opuestos, sino aliados cuando el diseño parte de la escucha del entorno.


Ser parte del equipo detrás de Trévo un proyecto de Inversiones Bolívar, ha sido para OAX un honor. Nos enorgullece que el proyecto se erija en Antiguo Cuscatlán como un nuevo referente de vivienda vertical en El Salvador: un proyecto donde la unión, entendida como principio natural y arquitectónico, transforma la manera en que las personas se relacionan con su hogar, con su comunidad y con el paisaje que las rodea.



Autor

Post Author

Arq. Miguel E. Yon Moll

Director General y Fundador - OAX

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En Antiguo Cuscatlán, donde la ciudad se encuentra con la vegetación y el paisaje forma parte activa del entorno construido, surge Trévo Apartamentos, un proyecto de Inversiones Bolívar. Emplazado en un contexto donde lo urbano y lo natural conviven en proximidad, el proyecto se concibe como una propuesta que busca integrarse y dialogar con su entorno desde el diseño, dando origen a una pregunta esencial.

¿Y si la unión entre dos torres, como la de dos árboles que crecen juntos, fuera la base de una nueva manera de habitar en vertical?


Ubicado en Antiguo Cuscatlán, El Salvador, Trévo contempla 43,800 m² de diseño que dan forma a dos torres residenciales con 172 apartamentos. La propuesta redefine la vivienda vertical al concebirla como un sistema interconectado. Así, la arquitectura no solo se habita: entrelaza experiencias y encuentra su significado en la unión.


Unión viva: el principio de una nueva verticalidad


Un principio que la naturaleza ha perfeccionado: cuando dos árboles crecen en proximidad, no compiten. Se conectan, se tocan, se fusionan y comparten recursos, creando un sistema más sólido y resiliente. Este fenómeno tiene nombre inosculación y es precisamente la idea rectora que da origen a Trévo.

En el proyecto, la inosculación trasciende la metáfora y se convierte en fundamento. La unión no es un recurso compositivo, es la esencia del proyecto; una manera de concebir la arquitectura como vínculo, como tejido vivo, como estructura que encuentra su equilibrio en la relación.

Así como los árboles crecen de manera independiente pero encuentran mayor estabilidad al unirse, en Trévo cada torre mantiene su autonomía mientras se articula con espacios comunes que refuerzan la comunidad. La verticalidad no aísla; vincula.

Los recorridos y áreas compartidas no se entienden como complementos, sino como puntos de encuentro que estructuran la experiencia cotidiana, promoviendo interacción, comunidad y una relación constante con el entorno. De esta manera, la arquitectura traduce un principio natural en una nueva forma de habitar.


Una forma orgánica que respeta el paisaje


El terreno donde se emplaza Trévo es un espacio virgen, rodeado de vegetación densa y colindante con una reserva natural donde los árboles alcanzan alturas considerables. Diseñar en este contexto exigía una decisión clara: no competir con el paisaje, sino integrarse a él.

Por eso Trévo rompe con la ortogonalidad tradicional de la vivienda vertical. Sus fachadas se resuelven con líneas curvas y balcones envolventes que fluyen de piso a piso, generando un movimiento orgánico que dialoga con las formas libres de la naturaleza circundante.

Las coronas iluminadas en las alturas superiores, los volados escalonados y las terrazas cubiertas de vegetación completan una silueta que se percibe distinta según la hora del día, pero siempre en conversación con los árboles que la rodean. El resultado es una arquitectura que se comporta con la ligereza y la libertad del entorno natural que la acoge.


Un programa pensado para conectar


En el corazón del proyecto, las dos torres se articulan a través de una plataforma común donde el programa social encuentra su lugar. Lobby, salón social, coworking, gimnasio, piscina, roof kitchen, playground y senderos conforman un ecosistema de amenidades pensadas no como servicios independientes, sino como los puntos donde la inosculación se vuelve experiencia cotidiana.

Los apartamentos se distribuyen en cuatro tipologías Studio (1 habitación), Duet (2 habitaciones), Tres y Grand (3 habitaciones) permitiendo que distintas etapas de vida convivan bajo un mismo sistema arquitectónico. Desde el joven profesional que busca su primer hogar hasta la familia que necesita más espacio, Trévo ofrece 86 apartamentos por torre con variantes que responden a formas diversas de habitar, sin fragmentar la comunidad.

Los senderos, la vegetación integrada en balcones y terrazas, y la conexión visual constante con la reserva natural circundante refuerzan la idea de que la naturaleza no es un fondo decorativo, sino un habitante más del proyecto.


Cuando la arquitectura aprende de los árboles


Trévo no es solo un desarrollo residencial: es una propuesta sobre cómo la vivienda vertical puede aprender de la naturaleza para reinventar la manera de habitar en comunidad. Al traducir el fenómeno de la inosculación en principio arquitectónico, el proyecto demuestra que la densidad y el respeto por el paisaje no son opuestos, sino aliados cuando el diseño parte de la escucha del entorno.


Ser parte del equipo detrás de Trévo un proyecto de Inversiones Bolívar, ha sido para OAX un honor. Nos enorgullece que el proyecto se erija en Antiguo Cuscatlán como un nuevo referente de vivienda vertical en El Salvador: un proyecto donde la unión, entendida como principio natural y arquitectónico, transforma la manera en que las personas se relacionan con su hogar, con su comunidad y con el paisaje que las rodea.



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Arq. Miguel E. Yon Moll

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En Antiguo Cuscatlán, donde la ciudad se encuentra con la vegetación y el paisaje forma parte activa del entorno construido, surge Trévo Apartamentos, un proyecto de Inversiones Bolívar. Emplazado en un contexto donde lo urbano y lo natural conviven en proximidad, el proyecto se concibe como una propuesta que busca integrarse y dialogar con su entorno desde el diseño, dando origen a una pregunta esencial.

¿Y si la unión entre dos torres, como la de dos árboles que crecen juntos, fuera la base de una nueva manera de habitar en vertical?


Ubicado en Antiguo Cuscatlán, El Salvador, Trévo contempla 43,800 m² de diseño que dan forma a dos torres residenciales con 172 apartamentos. La propuesta redefine la vivienda vertical al concebirla como un sistema interconectado. Así, la arquitectura no solo se habita: entrelaza experiencias y encuentra su significado en la unión.


Unión viva: el principio de una nueva verticalidad


Un principio que la naturaleza ha perfeccionado: cuando dos árboles crecen en proximidad, no compiten. Se conectan, se tocan, se fusionan y comparten recursos, creando un sistema más sólido y resiliente. Este fenómeno tiene nombre inosculación y es precisamente la idea rectora que da origen a Trévo.

En el proyecto, la inosculación trasciende la metáfora y se convierte en fundamento. La unión no es un recurso compositivo, es la esencia del proyecto; una manera de concebir la arquitectura como vínculo, como tejido vivo, como estructura que encuentra su equilibrio en la relación.

Así como los árboles crecen de manera independiente pero encuentran mayor estabilidad al unirse, en Trévo cada torre mantiene su autonomía mientras se articula con espacios comunes que refuerzan la comunidad. La verticalidad no aísla; vincula.

Los recorridos y áreas compartidas no se entienden como complementos, sino como puntos de encuentro que estructuran la experiencia cotidiana, promoviendo interacción, comunidad y una relación constante con el entorno. De esta manera, la arquitectura traduce un principio natural en una nueva forma de habitar.


Una forma orgánica que respeta el paisaje


El terreno donde se emplaza Trévo es un espacio virgen, rodeado de vegetación densa y colindante con una reserva natural donde los árboles alcanzan alturas considerables. Diseñar en este contexto exigía una decisión clara: no competir con el paisaje, sino integrarse a él.

Por eso Trévo rompe con la ortogonalidad tradicional de la vivienda vertical. Sus fachadas se resuelven con líneas curvas y balcones envolventes que fluyen de piso a piso, generando un movimiento orgánico que dialoga con las formas libres de la naturaleza circundante.

Las coronas iluminadas en las alturas superiores, los volados escalonados y las terrazas cubiertas de vegetación completan una silueta que se percibe distinta según la hora del día, pero siempre en conversación con los árboles que la rodean. El resultado es una arquitectura que se comporta con la ligereza y la libertad del entorno natural que la acoge.


Un programa pensado para conectar


En el corazón del proyecto, las dos torres se articulan a través de una plataforma común donde el programa social encuentra su lugar. Lobby, salón social, coworking, gimnasio, piscina, roof kitchen, playground y senderos conforman un ecosistema de amenidades pensadas no como servicios independientes, sino como los puntos donde la inosculación se vuelve experiencia cotidiana.

Los apartamentos se distribuyen en cuatro tipologías Studio (1 habitación), Duet (2 habitaciones), Tres y Grand (3 habitaciones) permitiendo que distintas etapas de vida convivan bajo un mismo sistema arquitectónico. Desde el joven profesional que busca su primer hogar hasta la familia que necesita más espacio, Trévo ofrece 86 apartamentos por torre con variantes que responden a formas diversas de habitar, sin fragmentar la comunidad.

Los senderos, la vegetación integrada en balcones y terrazas, y la conexión visual constante con la reserva natural circundante refuerzan la idea de que la naturaleza no es un fondo decorativo, sino un habitante más del proyecto.


Cuando la arquitectura aprende de los árboles


Trévo no es solo un desarrollo residencial: es una propuesta sobre cómo la vivienda vertical puede aprender de la naturaleza para reinventar la manera de habitar en comunidad. Al traducir el fenómeno de la inosculación en principio arquitectónico, el proyecto demuestra que la densidad y el respeto por el paisaje no son opuestos, sino aliados cuando el diseño parte de la escucha del entorno.


Ser parte del equipo detrás de Trévo un proyecto de Inversiones Bolívar, ha sido para OAX un honor. Nos enorgullece que el proyecto se erija en Antiguo Cuscatlán como un nuevo referente de vivienda vertical en El Salvador: un proyecto donde la unión, entendida como principio natural y arquitectónico, transforma la manera en que las personas se relacionan con su hogar, con su comunidad y con el paisaje que las rodea.



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